No se puede “no educar” y no se puede “no ser sexuado”.

Samuel Diez Arrese Sexología intervención social
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Samuel Díez Arrese es co-autor y co-tutor del curso “Aportaciones de la Sexología a la intervención socioeducativa. Conceptos, herramientas y buenas prácticas”.

Por qué te decidiste a plantear el curso Aportaciones de la Sexología a la intervención social?

Porque puedo agrupar mis dos grandes pasiones, la Sexología y la Educación Social, a las que he dedicado más de 20 años de mi vida. En ese sentido este curso es una culminación y síntesis de este recorrido de estos años de trabajo e investigación.

¿Por qué planteas un curso junto con otra profesora?

Como educadores sabemos que no podemos trabajar sino en equipo. En equipo hemos trabajado e investigado sobre la relación entre la sexología y la intervención social, y sólo en equipo podíamos dar este paso de compartir los conocimientos que hemos generado.

Sexología e intervención social son una extraña pareja. ¿De dónde surge la idea?


No es una pareja tan extraña. El hecho educativo y el hecho sexual están ineludible e intrínsecamente unidos. Si lo pensamos, no se puede no educar y no se puede no ser sexuado. Esto trae consecuencias de lo más interesantes, sorprendentes y poco conocidas, con numerosos e importantes puntos de convergencia (e incluso coincidencia).

¿A qué se debe que el sexo se conecte incesantemente con las miserias de la realidad humana (abuso sexual, violencia sexual, sexismo…)?

La asociación entre lo sexual y lo peligroso y/o deleznable se produce desde hace mucho tiempo. Es una constante histórica.

En la calle y desgraciadamente también en la agenda política e institucional.  El sexo se asocia exclusivamente a enfermedades, al embarazo no deseado, a violencia, a las potencias e impotencias, a los orgasmos o no orgasmos.

Se entiende la sexualidad como un problema.

El sexo es mucho más. Pienso, pensamos, que el sexo es un valor que va más allá.

¿Qué aporta este curso a un profesional de la intervención social?

Queremos aportar nuevos conceptos y herramientas que mejoren la praxis profesional de los técnicos de intervención social.

Los y las profesionales, como agentes de cambio, tenemos una responsabilidad (a veces ignorada) en la construcción de hombres y mujeres en simetría e igualdad. Profundizar en el hecho sexual es básico para conseguir este objetivo.

Queremos, entre otras cosas, diferenciar lo que es urgente, de lo que es importante.

Por ejemplo, puede ser urgente mandar un email, pero más importante es saber para qué lo escribo, a quién se lo escribo, etc.  Es necesario y previo pensar qué quiero decir, escoger las palabras adecuadas, cuidar la sintaxis y la ortografía, etc. Sólo cuando hemos hecho esas tareas podemos pulsar la tecla “enviar”.

Si enviamos mensajes sin una reflexión previa, es fácil meter la pata.

En educación sexual y también en intervención social, se mandan mensajes urgentes sin haber hecho un trabajo previo de reflexión sobre qué es lo importante.

 

 

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