¿Emociones negativas?

Compártelo:

Compartir en FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Compartir en LinkedIn
image_pdfimage_print

 

E-Thinking Formación. matar a un ruiseñor

¿Emociones negativas?

Socialmente se etiquetan como emociones negativas: el odio, la ansiedad, la tristeza, la envidia o el miedo.

Son muchos los que reaccionan ante este tipo de emociones como los vampiros ante el crucifijo. Cuando aparecen, enseguida intentan apartar esos “malos pensamientos” de su mente. Parece como si tuvieran la capacidad de envenenar el alma en un instante o fueran inaceptables o vergonzantes. Sentir, de forma puntual, odio hacia un ser querido, no nos etiqueta como humanos detestables, simplemente como humanos.

Lo primero y más importante sería reconocer estas emociones como parte de nuestra realidad emocional. Realidades-fenómenos psicológicos- que aparecen y desaparecen con cierta intensidad. Son inevitables, lo más rentable y saludable es aceptarlas con naturalidad.

Si mantenemos esta actitud más flexible y compresiva, es más sencillo no entrar en pánico ante unos soportables nervios, no deprimirse ante una suave y placentera tristeza o no fustigarse, cuando nos descubrimos envidiando al prójimo.

Usando una metáfora, os animo a que las invitéis a café a estas emociones. A preguntarles con sosiego por qué aparecen, ¿qué nos quieren decir? ¿A qué han venido?

Cuanta más prisa tenemos porque la visita pesada se marche de casa, más interminable se hace la intromisión. Sé amable y comprensivo con ella –la emoción- al rato se marchará.

Todos los sentimientos son útiles y nos dan pistas. Por ejemplo, en ocasiones la tristeza nos protege de la actividad: “no tengo ganas de hacer nada”. Esa cognición asociada a la emoción nos está protegiendo y ayudando. Nos está dando pistas. Nos puede estar diciendo: “estás cansado, si quedas con gente, es fácil que acabes discutiendo, mejor quédate en casa, no te fuerces”.

Sentir rabia ante la injusticia propia o ajena es propio de un buen desarrollo moral. Quien no siente rabia es un inmoral y tiene horchata en las venas.

Sentir puntualmente envidia por un colega puede ser un motor para mejorar, sentir odio hacia un hijo o un padre, puede ayudarnos a hacernos preguntas interesantes sobre la relación que estamos estableciendo.

Este pequeño texto es una defensa de todas las emociones: las positivas y las negativas. En un “ecosistema emocional sano” todas las emociones pueden convivir en armonía. Todas.

Otra cosa es cuando éstas se instalan incapacitándonos, pero como decía Kipling, cuando se iba por los cerros de Úbeda: eso es otra historia.

Escrito por Miguel Roa Polo. Psicólogo social y Sexólogo.

 

 

Actualmente no hay comentarios.

Deja un comentario