El virus del pensamiento positivo, una forma de control social

Compártelo:

Compartir en FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Compartir en LinkedIn
image_pdfimage_print

La dictadura del pensamiento positivo

 

Barbara Ehrenreich es una ensayista y activista social estadounidense que critica, con grandes dosis de inteligencia, lo que ella llama “la dictadura de pensamiento positivo”.

Su espíritu irredento le lleva a postular titulares como los siguientes:

“Mi propuesta radical es el realismo” o “El optimismo es una forma de control social”.

En este vídeo, Barbara trata de identificar todas y cada una de las premisas que conforman el pensamiento positivo y lo hace, tras superar un cáncer y haber sido sometida a la presión del “optimismo” durante su periodo de enfermedad.

Si nos detenemos a pensar un instante, sin duda se nos vendrán a la cabeza ejemplos de otros enfermos graves, a los que se les culpabiliza directa o indirectamente, con sentencias como ésta:

–          Si tienes cáncer y no te curas, es porque no tienes una actitud positiva.

En su afilado discurso, Barbara, señala éste y otros absurdos:

–          Si te despiden de tu trabajo y no encuentras otro es por la misma razón -y además es una oportunidad genial-.

–          Si eres pobre es por tu culpa, porque odias la riqueza…

A todos nos son familiares este tipo de mensajes que “flotan en el aire” y que deberían ser cuestionados y analizados, especialmente por los profesionales de la educación social, la psicología y demás oficios afines.

En los últimos años, este tipo de mantras cognitivos fomentados con brutalidad o sutileza por algunos/as gurús del de la autoayuda, se extienden -en mi opinión- como un poderoso virus.

El primer gran estallido de “personas infectadas”, se produjo en EEUU coincidiendo con la publicación del libro El secreto de Rhonda Byrne en el año 2006.

La autora, que postuló la “ley de la atracción” llegó a afirmar, entre otras “perlas”, que las víctimas del tsunami de 2004 deseaban morir… que de alguna manera “lo atrajeron”. 226.400 personas deseaban morir en el sureste Asiático.

 

Aunque no podemos extraer conclusiones de causalidad, sí podemos señalar la coincidencia temporal de la publicación del libro El Secreto, con el inicio de lo que unos llaman “desaceleración económica” y otros, “crisis”.

Entrando en el terreno del “Pensamiento Interpretativo”, y alejados del “Pensamiento Conspiratorio”, da la sensación de que se intentó, y se intenta paliar una enfermedad económica –la crisis-, con la administración masiva de una serie de credos de auto-ayuda que han logrado seducir a un gran número de acólitos.

Los defensores del Pensamiento Positivo, bienintencionadamente en su mayoría, han modificado y adaptado el virus a su entorno personal y/o laboral. A día de hoy podemos decir, que no luchamos contra un virus, sino contra sus múltiples cepas y mutaciones.

No es la primera vez que las autoridades, las farmacéuticas y la industria editorial permiten que enfermedades oportunistas, como es el Pensamiento Positivo, se extiendan hasta convertirse en pandemia.

Fin de la cita.

El debate está servido.

¿Qué postura (s) debemos tomar los profesionales? ¿Existen libros tóxicos? ¿Quién se beneficia de la “enfermedad del pensamiento positivo”?

Desde este humilde ciber-rincón, mi apoyo a Barbara, que insatisfecha con quedar relegada por ser minoría intelectual, recorre el mundo dando conferencias y compartiendo su Pensamiento en mayúsculas y sin adjetivación.

Escrito por Miguel Roa Polo. Psicólogo social y Sexólogo.

 

Una respuesta a “El virus del pensamiento positivo, una forma de control social”

  1. Luis 11 agosto, 2014 en 5:52 pm #

    Totalmente de acuerdo con la expansión del virus del “positivismo”, siempre dicho desde un punto de vista no profesional. Es una impresión que se ve desde fuera. Y, desgraciadamente, hay mucha desesperación y la gente se agarra a un clavo ardiendo.

Deja un comentario